La tele en mi casa

El otro día subí un post y mencioné algo de “mi política de tele” y varias personas me escribieron por inbox para conocer cuál es…. Así que mejor respondo por acá. Sin embargo, creo que cada familia debe decidir su propia “política”. Claro que podemos sacar ideas de otras casas pero, en realidad, cada familia es un mundo, con sus propias circunstancias, historias y necesidades distintas. Dicho esto y sin explicar mis razones porque daría para otro post, comparto la política de casa que en resumidas cuentas es:

El mínimo de tele posible y, lo poco que se ve, pasa por una estricta criba.

Ahora bien, en concreto cómo se traduce “la política”:

1. Sólo hay una tele en casa y no tiene función de nana.

2. De lunes a viernes no ven tele, ni usan ipad.

3. Sólo se ve lo que quieres/eliges ver, no lo que salga ni se deja “de fondo” la tele para “oír ruido”.

4. Se ve lo que escoges en Netflix, Amazon Prime y/o Youtube (para manualidades y recetas de cocina), o sea no hay anuncios.

5. Se desayuna, come y cena SIN tele ni cel, tanto en casa como en restaurantes. Para restaurantes o salidas llevan cuentos para pintar y juguetes. Obviamente, si vas con más gente y ellos les dan a sus hijos el cel y los míos se adjuntan, pues cero estrés, mientras el contenido sea adecuado.

6. En el coche tampoco hay tele ni ipad ni cel. Pueden platicar, cantar, jugar, dormirse, aburrirse o incluso, pelearse.

7. El sábado en la noche sí ven 2 o 3 de capítulos de alguna caricatura, eso si no hubo plan que se acabara tarde y pues ya no da tiempo.

8. El domingo, o algún viernes, vemos una película y entonces sí, a veces hasta palomitas les hago.

9. Algún sábado por la mañana, muuuy de vez en cuando, ven manualidades o recetas de cocina en Youtube, pero durante un tiempo limitado, o sea no es que se despierten y se conecten horas y horas para que yo duerma… En esos días, el primero que se despierta puede venirse a mi cama y estarse ahí quieto o puede ponerse a leer, pintar o jugar. Cuando todos están despiertos y mínimo las 8am pueden ver un ratito.

10. Algún domingo, muuuuy de vez en cuando, en vez de peli juegan algún video juego, pero casi que puedo contar con las manos esos sucesos… También juegan algún día que invitan amigos al final-final del día cuando se van tarde los amiguitos.

11. Eso sí, cuando están enfermos o cuando viene alguien a cenar, y ya es tarde y siguen despiertos y van sobregirados… Antes de que su creatividad y energía desbordada cause una sorpresa, se les permite conectarse a la tele por el bien común.

Debo confesar que ahora que lo leo, así escrito, parece que mis hijos viven bajo un régimen militar, ¡y peor si les digo que se sigue lo mismo durante las vacaciones!. … Pero créanme que suena peor de lo que es la realidad. ¡En serio, no están nada traumados!… Para ellos esto es “su normal”. Incluso, algún día que han visto “mucha” tele, hasta ellos la apagan solitos. O bien, si les digo vean 2 capítulos, los ven y ellos solos apagan la tele en cuanto acaban sin que les diga.

Ya están acostumbrados y dominan cómo funciona en la casa, así que incluso, cuando “osan” tentar la suerte para ver si “pueden ver tele” fuera de lo previsto, saben que “el no” lo tienen asegurado, directa o indirectamente con un “no camuflado”. Pe. ¿Puedo ver tele?… “Sí, el sábado con mucho gusto” o “sí, claro que sí, otro día”Obvio, ellos mantienen la esperanza de escuchar un milagroso sí a deshoras. Sin embargo, saben que la respuesta  no se somete a votación y que el 95% de las veces no logran modificarla,  y menos con berrinches o repitiéndolo 10,000 veces como discos rayados.. Evidentemente, saben que con otras personas estas estrategias sí les funcionan, dígase con… Mejor no balconeamos a nadie, pero ya se habrán imaginado a unos cuantos…

Lo que sí debo admitir es que una de las consecuencias de ver “tan poca” tele es, como diría una amiga, que “no aguantan nada”… Es cierto,  no están acostumbrados a “las partes feas de las películas”. Entonces, a veces sufren un poco, se tapan los ojos o bien, los cierran y se tapan las orejas, o de plano se van al baño o a algún lado mientras pasan las escenas que no les gustan… Sin embargo, prefiero que no se acostumbren a “lo feo” y que no se insensibilicen desde tan pequeños…

Ahora bien, como están acostumbrados a hacer “algo” en lugar de estar idiotizados en la tele, pues se les ocurre de todo, juegan y juegan mil horas, diseñan, crean, inventan historias, escriben cuentos, leen, pintan, maquillan y  quién sabe qué tanto… Lo que sí debo reconocer es que, al apretarles por ese lado, les doy bastante campo abierto para jugar y echar a volar su imaginación, cambiarse 80,000 veces, hacer experimentos, treparse, mojarse, ensuciarse, sembrar, cavar hoyos, mover ciertos muebles y explayar su creatividad hasta extremos insospechados… Cuestión que debo reconocer que altera a varias personas, empezando porque mis hijos viven descalzos, disfrazados y porque de pronto la casa es un caos, aunque luego todo vuelve a la normalidad. Si bien hay bastante libertad, saben que ésta debe ir de la mano de la responsabilidad, respeto entre ellos y cuidado de la casa y las cosas…. Pe.  Jugar con agua, plastilina, arena o hacer experimentos sólo puede ser afuera de la casa…

En fin, por último, me preguntaban que qué hacía si en otras casas los invitan a jugar y se la pasan viendo tele o si ven cosas con las que no estoy de acuerdo. Obvio esto da para otro post, así que no me extenderé. Resumiendo puedo decir que “las horas extras” como tal no me quitan el sueño, lo que sí me causa calambres es el contenido inapropiado. Lógicamente, entre más horas de tele o cel sin supervisión ven, mayor es la probabilidad de que vean cosas inadecuadas. Sin embargo, es imposible esperar que en todas las casas coincidan las mismas políticas de tiempo y calidad, ya que cada familia tiene una consideración muy diversa al respecto. Así que tengo asumido que si en las invitaciones ven más o menos, pues ya ni modo, eso sí, sobre el contenido aprovecho para profundizar con ellos sobre muchos temas: elección de amistades, que sepan que no tienen que ver lo que sea, que pueden escoger, que pueden levantarse, que puedo ir por ellos a recogerlos cuando quieran y lo más importante, que pueden confiar en mí siempre, que si ven algo que no les gusta o les da miedo pueden contármelo, etc. A final de cuentas, todo esto sirve de entrenamiento para que descubran la complejidad de la vida y que vayan decidiendo quién quieren ser, ya que lo que vemos y oímos influye en quien somos…
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Luz Ma Dollero
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