Cumple AMLO su promesa: el pacto de impunidad

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Finalmente, los actos de impunidad del priismo son procesados judicialmente… en el extranjero.

No en México, no en el gobierno, que ha cumplido cabalmente sus promesas, de las cuales, una fue mantener la impunidad de los delitos cometidos por figuras priistas del viejo régimen.

En una entrevista de Andrés Manuel López Obrador con el director general del Grupo Cantón, Miguel Cantón Zetina, el 24 de enero de 2018, y publicada en el diario Tabasco Hoy, se hizo referencia al tema:

-Para unir al país y gobernar en armonía, ¿estaría dispuesto a perdonar y fumar la pipa de la paz con Carlos Salinas y Enrique Peña, entre otros políticos, incluyendo a algunos empresarios?

Sí. No es mi fuerte la venganza. Lo que importa es sacar adelante a México, eso es lo más importante, y pensar hacia adelante. No odio, no podría vivir con odios, soy muy feliz. Yo no odio a nadie, y vamos a poder entendernos con todos, con las nuevas reglas. ¿Cuáles son las nuevas reglas? Cero corrupción y cero impunidad, y en adelante no va a haber corrupción, impunidad, no va a haber persecución, no va a usarse el Poder Ejecutivo en este caso, no se dará instrucción desde la Presidencia de la República de perseguir a nadie por cuestiones de índole política, no vamos a optar por las venganzas. No voy a necesitar legitimarme con medidas espectaculares. Cuando un Presidente no tiene el respaldo del pueblo, tiene que actuar de forma espectacular, tiene que buscar con golpes publicitarios ganar legitimidad. Yo no voy a tener necesidad de eso. Ponerme a ver desde el primer día cómo meter a la cárcel a personajes de la mafia del poder, no. No va a ser así, no necesitamos eso.

López Obrador ha estado manejando un doble discurso. Por un lado, ha hecho del neoliberalismo el enemigo culpable de todos los males que aquejan al país, desde la pobreza, la violencia y hasta los divorcios en los últimos 36 años. No son meras ocurrencias, esos postulados están contemplados en su Plan Nacional de Desarrollo.

Dentro de ese periodo se ubica el crecimiento, consolidación y expansión de los grupos de delincuencia organizada bajo el amparo de protección política.

Pero, por el otro lado, López Obrador ha sido congruente en no emprender acciones de justicia en contra de los causantes de esos males que arrastra el país y que reiteradamente señala en sus discursos.

Ha evidenciado su interés de generar clientela electoral con ese tema, de ahí que haya pospuesto la “consulta popular” prevista para el 21 de marzo pasado para enjuiciar a los expresidentes por corrupción hasta que el Congreso modifique la Ley para que la consulta se realice el mismo día de los procesos electorales.

Con esos antecedentes puede entenderse el mutis presidencial ante algunos hechos recientes donde se han visto involucradas figuras del viejo régimen priista:

Está el caso de Juan Manuel “El Mono” Muñoz Luévano, presunto operador de los Zetas en Coahuila, y quien acaba de declararse culpable de lavado de dinero y pasó a ser informante del Gobierno de Estados Unidos. Puede ser clave para desenmascarar el origen de la corrupción y fortuna del ex gobernador priista Humberto Moreira, del PRI.

Durante la campaña electoral de 2018, Moreira y López Obrador hicieron alianza en algunos temas.

La reciente inclusión del ex gobernador priista de Nayarit, Roberto Sandoval, en la “lista negra” del Departamento de Estado por formar parte del llamado Cártel de Jalisco Nueva Generación ha pasado desapercibida para el nuevo gobierno.

Otro proceso en curso en Estados Unidos ha sido el de Keith Raniere, fundador y jefe de la secta NXivm, cuya característica principal era la esclavitud sexual de mujeres. Emiliano Salinas, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, líder de ese grupo en México, ha sido señalado como corresponsable de los abusos.

Varias mujeres mexicanas forman parte de esa red de esclavas sexuales.

En México el ex gobernador de Veracruz, el priista Javier Duarte está encarcelado y es procesado. Bajo el gobierno del morenista Cuitláhuac García varios de los exfuncionarios vinculados directamente con Duarte han comenzado a salir de la cárcel durante las últimas semanas.

Del juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán en Estados Unidos no se ha desprendido una sola acción en México para detener a algún protector político de quien fue considerado el narcotraficante número uno del mundo.

Una última referencia es la sentencia de 17 años a Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, hijo del “Mayo” Zambada y testigo fundamental contra varios jefes del narcotráfico procesados en aquel país.

Mientras, en el país la espiral de violencia crece cada día según las mismas cifras oficiales; hay una baja significativa de decomisos y destrucción de drogas al inicio del gobierno lopezobradorista; el consumo de drogas también se ha incrementado y el gobierno ha declarado oficialmente que se acabó la guerra contra las drogas.

Pero el presidente López Obrador ha ido más allá, el 15 de mayo propuso un acuerdo de paz “con todos”.

¿El acuerdo de paz seria con el narco?, preguntó un periodista que asistió a Palacio Nacional, reportó El Financiero:

“Acuerdo de paz con todos. Con todos es todos a portarnos bien”.

Es decir, las redes políticas de protección quedarán impunes, aun y cuando hayan sido producto del mismo periodo “neoliberal” el mal que, a decir de López Obrador, hundió moral, económica, política y socialmente al país.

Lo había prometido. Lo está cumpliendo.
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Mochila Política 77
Año 3, Mayo 24, 2019

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