El “Expreso de Soros” o la Caravana de migrantes

Convertida en un teatro de operaciones políticas, la caravana de migrantes centroamericanos que atraviesa el país representa para el gobierno mexicano un desafío en su manejo humanitario y en equilibrar sus relaciones con algunos de los principales actores de la política norteamericana.

Para el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la parada final de la caravana de migrantes centroamericanos es su alineación dentro de la disputa George Soros – Donald Trump impulsada por grupos conservadores del Partido Republicano en el marco de las elecciones del 6 de noviembre en aquel país.

Es decir, a las presiones de Soros para financiar la promoción para legalizar el aborto y las drogas, así como la campaña de desprestigio en contra de las Fuerzas Armadas (La sombra de Soros. Mochila Política 55. Año 2. Octubre 05, 2018), vendría a sumarse un tema de repercusiones internacionales.

Estados Unidos tendrá el 6 de noviembre comicios para elegir a 39 de 50 gobernadores; para elegir miles de cargos locales, aunque lo realmente relevante es la elección del Congreso, donde se renovarán completamente la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Diversos analistas coinciden en que la elección relevante es la del Senado, en donde los republicanos tienen actualmente la mayoría por la diferencia mínima de un voto.

Para el gobierno de Trump es fundamental mantener la mayoría en el Senado para detener los intentos de acusaciones legales en su contra por parte de algunos grupos demócratas.

“El Expreso de Soros”

Desde hace varios días, los grupos conservadores afines al Partido Republicano han difundido que la Caravana de Migrantes forma parte de las presiones de George Soros para presionar al gobierno de Trump. La han renombrado como “El Expreso de Soros”.

Sostienen que Soros está desafiando la Ley de Inmigración de Trump y con la caravana busca influir en el ánimo del electorado a favor de las propuestas de los candidatos del Partido Demócrata.

La versión, ampliamente difundida en Internet, usa como fuente original a un sitio denominado World Net Daily (WND) el cual es identificado con los grupos más conservadores. Algunos de sus críticos lo tachan de “extrema derecha”.

De acuerdo a esa versión, la llamada “Caminata del Migrante” que partió el 13 de octubre desde San Pedro Sula, Honduras, integrada por unos dos mil migrantes, fue organizada y dirigida por destacados militantes del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre), al que pertenece, entre otros, el ex presidente hondureño Manuel Zelaya.

A Zelaya se le recuerda, entre otras cosas, por su fidelidad al extinto presidente venezolano, Hugo Chávez.

La caravana está organizada por un grupo llamado «Pueblo sin Fronteras». Pero el esfuerzo es apoyado por la coalición CARA: Family Detention Pro Bono Project, que incluye la Red Católica de Inmigración Legal, el Consejo de Inmigración Estadounidense, el Centro de Refugiados e Inmigración para la Educación y los Servicios Legales y la Asociación Americana de Abogados de Inmigración, las iniciales en inglés de esas agrupaciones forman el acrónimo CARA.

Según la WND, al menos tres de los cuatro grupos son financiados por la Open Society Foundation, de George Soros.

Otros grupos de apoyo, de acuerdo a esa versión, son financiados por la Fundación MacArthur, la Fundación Ford y la Corporación Carnegie, organizaciones con fuertes lazos con el Partido Demócrata

Sostienen que uno de los organizadores de Pueblo Sin Fronteras es Alex Mensing, asistente legal en la Clínica de Defensa de Inmigración y Deportación de la Universidad de San Francisco, ligado a la revista Mother Jones.

Aseguran que Mother Jones ha recibido, a través de la Fundación para el Progreso Nacional, más de un millón de dólares de parte de George Soros.

“Soros se comprometió el 20 de septiembre de 2016 a invertir hasta $500 millones en programas y compañías que benefician a migrantes y refugiados «huyendo de situaciones que ponen en peligro la vida». Ese es exactamente el caso que está haciendo Pueblo sin Fronteras, según el reporte de la WND.

Para hacer énfasis en la necesidad de financiamiento para una movilización de esta naturaleza, los grupos conservadores especulan que el costo de cada migrante que va en la caravana puede ser hasta de 7 mil dólares.

Para esos grupos, “El Expreso de Soros” llegará convenientemente a la frontera de México y Estados Unidos, días antes de las elecciones del 6 de noviembre.

Migrantes en disputa

Amén de las trascendencia del tema de los migrantes, de su complejidad, este marco ayuda a explicar las distintas reacciones sobre el paso de migrantes.

A las presiones del Presidente Trump y del secretario de Estado Mike Pompeo en su visita a México, el Presidente Enrique Peña Nieto asumió una postura legal sobre el tema, envió fuerzas federales y presumió una política migratoria “en orden”.

Pero el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador y todos sus grupos de apoyo han insistido en resaltar una política humanista y de protección para que la caravana pueda transitar hasta la frontera norte.

En redes, los simpatizantes de AMLO han utilizado hasta argumentos poéticos para jactarse de su humanismo.

Ello contrasta con una bien organizada caravana, cuyos participantes son sometidos por la violencia, de acuerdo a un nota publicada por el diario La Razón este lunes, en la cual se identifica a uno de los líderes de la marcha como Rodrigo Abeja.

“Con el taser, una herramienta que da descargas eléctricas y además es linterna, los coordinadores recorrían los primeros metros de la marcha, donde al menos dos personas fueron agredidas y otras dos golpeadas a puñetazo limpio para que guardaran el orden. Incluso, al advertir a medios de comunicación, los lideres de Sin Frontera llevaron a las personas agredidas fuera de la marcha, a una zona separada, donde continuaron los golpes de manera reiterada.

“La marcha comenzó a segregarse luego de que decenas de migrantes, ante el temor de ser víctimas de nuevas agresiones en los próximos días, abandonaron la columna y subieron a los camiones de la Policía Federal para que los alejaran del lugar. Algunos de ellos mencionaron que ya no tienen confianza en sus líderes y no saben lo que va a pasar después.

“Los líderes de la caravana son custodiados por al menos 30 personas que avanzan a sus costados, lo que imposibilita que alguno de los migrantes se les acerque o los increpe.

“Estos coordinadores, además, han mantenido constantemente una actitud hostil contra los elementos de la Policía Federal, a quienes han insultado permanentemente a lo largo de todo su trayecto”.

Todo un teatro de operaciones políticas, cuya instrumentación y desenlace puede definirse el 6 de noviembre.

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Mochila Política 56
Año 2; Octubre 22, 2018
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Héctor Moreno

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