México necesita laicos católicos comprometidos con el bien común

Con el lema “Laicos católicos en acción por México”, la Iglesia celebrará este fin de semana el «Día del Laico», en el marco de la Festividad de Cristo Rey. Su objetivo es ir creando conciencia en los laicos católicos mexicanos de su responsabilidad de participar en el bien común de la sociedad.

En entrevista con Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, responsable de la Dimensión Episcopal para los Laicos (DELAI) de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), reconoció que, si bien a lo largo de la historia de México ha habido y sigue habiendo grandes hombres y mujeres que han participado activamente en la vida pública, política y social del país, hoy en día se necesitan laicos católicos que se preocupen no sólo de su vida espiritual, sino también de las realidades temporales y sociales que deberían ser iluminadas con la luz del Evangelio, como la educación, la economía y la política, entre otras cosas.

Ésta es la entrevista:

Antes que nada, le agradecemos Monseñor el habernos concedido esta entrevista para informar a los mexicanos sobre la celebración del «Día del Laico», por la importancia que tiene en términos de participación ciudadana.

-Al contrario, agradezco al periódico “Nueva Visión” de la Ciudad de México la oportunidad de hacer algunos aportes y puntos de vista en relación al “Día del Laico”, que celebraremos, Dios mediante, el 21 de noviembre, desde la Ciudad de Querétaro, a partir de las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde de manera virtual. El domingo 22 de noviembre, Solemnidad de Cristo Rey, se celebrará en todas las Diócesis el “Día del Laico”. Invitamos a todos los laicos a seguir el evento conectándose a las redes sociales de la Dimensión Episcopal para los Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (@DELAICEM).

Monseñor, algo pasa en México, ya que, siendo una nación de mayoría católica, los católicos tienen poca presencia política y social.

-Es verdad que México en su mayoría es un pueblo de profundas raíces cristianas católicas. Muchos han sido bautizados y practican su vida cristiana y sacramental, pero, muy pocos, son los que se han formado a conciencia en la Iglesia y han recibido el pensamiento social de la Iglesia, es decir, la Doctrina Social que es propiamente el aterrizaje del Evangelio que se anuncia y se celebra en los Sacramentos.

Por otra parte, existe una visión pobre y fragmentaria de lo que significa la política. Muchas veces significa pertenencia a un partido político, votar el día de las elecciones, etc. No se ha entendido la política como el arte del bien común.

Finalmente, creo que el individualismo y los gobiernos “populistas” han hecho de la política algo que no es atractivo para el común de los laicos, la ven “como algo sucio”, o lo que muchos dicen: “no te metas en esas cosas, es pura porquería”.

¿A qué se debe que los católicos laicos mexicanos se interesen poco en la vida política y social del país?

Yo creo que se debe a que no hemos dado una formación integral a nuestros laicos; y cuando se ofrece la oportunidad, muchos no acuden o no les interesa.

También existe un divorcio entre la fe y la vida. No hay una coherencia en nuestra vida para preocuparnos, no sólo de nuestra vida espiritual y la vida eterna, sino de las realidades temporales y sociales que deberían ser iluminadas con la luz del Evangelio: educación, economía, política. Necesitamos laicos católicos que tengan su corazón puesto en las realidades eternas pero los pies bien puestos en la tierra, es decir, en las realidades sociales, como la política.

¿Están malinterpretando el Evangelio por lo de aquella frase de Jesús «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»?

El texto de dar a “Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, hacemos dos diferencias:

1) Para muchos políticos, lo entienden como realidades opuestas o contradictorias, lo de Dios queda en lo privado y en la intimidad, y al César, que sería el gobierno, dejarles todas las realidades temporales, entre ellas la política.  Esto favorece que los políticos puedan hacer sus leyes en las que no toman en cuenta la libertad religiosa como un derecho humano fundamental. A ellos les conviene esta interpretación de este texto bíblico.

2) La Iglesia ha entendido el sentido de este texto como algo unitario y complementario. Es decir, el cristiano que vive su relación con Dios y sabe ofrecerle su vida y su trabajo para mejorar la forma de vivir y convivir socialmente, por eso hace oración y también paga impuestos, y así colabora en el bien del tejido social, ámbito de la política, como un quehacer humano y cristiano.

¿Cómo está afectando a la vida pública de México la ausencia de los católicos?

La ausencia de cristianos católicos ciertamente ha afectado la vida política de nuestro País. Pero, debemos reconocer que a lo largo de la historia de México ha habido y sigue habiendo grandes hombres y mujeres que han participado activamente en la vida pública, política y social del país. Gracias a muchos de ellos, tenemos cierta libertad religiosa, educación católica, defensa de la vida, el matrimonio y la familia, el derecho-deber de los padres a educar a sus hijos, y muchas otras instituciones públicas, etc. Todas estas realidades y otras más se han realizado y forjado con la colaboración de laicos católicos.

Pero es verdad, además, reconocer que falta despertar y hacer salir del confort a muchos más laicos católicos apáticos e indiferentes ante las realidades que vive nuestro México.

Es precisamente el objetivo que al celebrar el “Día del Laico”, hayamos tomado como lema “Laicos católicos en acción por México”. Se trata de ir creando conciencia en nuestros laicos católicos de la responsabilidad de participar en el bien común de la sociedad.

En ese sentido, el lema de esta celebración «¡México reclama un nuevo laicado!», ¿significa que la celebración tendrá un tono de exigencia a los católicos laicos mexicanos a comprometerse no sólo con su fe, sino también con su Patria?

Estamos viviendo una crisis profunda que la pandemia ha dejado a la vista de todos: economía en decadencia, empresas en quiebra, sistema de salud con pocos recursos, una democracia muy endeble, la polarización social, un sistema educativo frágil, y ni se diga el terrible flagelo de la violencia y la inseguridad.

Todos los cristianos católicos que luchan día a día por vivir su fe en las realidades temporales, deben poner todo su esfuerzo, creatividad y responsabilidad social como parte de la construcción del Reino aquí en la tierra.

Lo Obispos hemos dicho que estamos llamados a construir “la Casita Sagrada” a través del diálogo, la convivencia y la solidaridad para poder salir mejor de esta crisis. No es tarea fácil dejar la pereza, la indolencia, la indiferencia y nuestra zona de confort. Tenemos que comprometernos todos, especialmente los laicos católicos, en transformar nuestra nación y construir una verdadera ciudadanía.

Hoy nuestro México reclama y pide a gritos unos laicos en acción, organizados y solidarios.

Sin duda, la figura del Beato Anacleto González Flores se presenta como un modelo a seguir.

Los laicos en México tienen en el Beato Anacleto González Flores un ejemplo que, con su palabra luminosa, inspiradora y llena de fe, enciende los corazones tibios y mueve a los laicos “paralíticos” a vivir intensamente la fe y su compromiso social.

El Beato Anacleto es un apóstol laico y un testigo indomable de Cristo y de la Iglesia. Su ejemplo es una invitación a vivir la osadía y la autenticidad heroica de la fe.

Después de todo, como Patrono de los laicos mexicanos, es un arquetipo del catolicismo social, ¿no es asì?

Para Anacleto, había que participar en la vida y defensa de la sociedad con la palabra y la organización: era un orador nato, formador de líderes y escritor fecundo. En todo esto plasmó sus convicciones e ideales.

Defendió su pensamiento y convicción en defensa de la libertad religiosa, así como el testimonio y la importancia de la participación social, mediante boletines “La Palabra” y “Gladium”.

Murió asesinado por ser un abanderado de las libertades fundamentales de la persona y de la Iglesia.

Anacleto se refirió a la acción de Gandhi al ver que la victoria pasa por la toma de conciencia, la conversión y la movilización del pueblo entero a través de la organización.

Su martirio es el máximo ejemplo de amor a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe, y su sangre fue semilla de nuevos laicos para nuestra nación.

Por todo esto, el Beato Anacleto se convierte en un arquetipo del catolicismo social.

Providencialmente en nuestros días tenemos como ejemplo inspirador del laicado mexicano al Beato Anacleto que invita a todos los laicos católicos a la acción organizada por México.
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