No entiendo… ¿Por qué México no progresa?

En verdad, México es una curiosa mezcla de virtudes y defectos, virtudes que nos ponen en los cuernos de la luna y defectos que nos acercan a la ruina.

Por ejemplo, para el Súper Tazón de Estados Unidos, que resulta ser la final del campeonato de fútbol americano, México exporta una gran cantidad de aguacates debido a que en esa fecha les resulta muy grato su consumo.

Así, la Asociación Productora de Aguacates de México (APEAM) destaca que en el 2018 se exportaron 100,000 toneladas del famoso “Oro Verde”; en el 2019 fueron 120,000, y para el 2020 se espera una exportación de 140,000 toneladas.

Tenemos también el caso de los vehículos y las autopartes, industrias de las que Estados Unidos nos compró alrededor de 127,000 millones de dólares, casi lo mismo que compró a Canadá, Alemania y Japón juntos.

Por otro lado,  los turistas vía cruceros, conocidos como cruceristas, en el 2019 llegaron a nuestros puertos cerca de ocho millones, en comparación con el 2013 en que sólo alcanzaron el 50% de dicha cifra.

Si revisamos algunos otros datos, veremos que hemos construido a lo largo de muchos años un centro de producción, distribución  y exportación poderoso, con ingresos nada despreciables, y sin embargo somos un país en manos de la mafia.

Surge  entonces una reflexión que muchísimos mexicanos nos hacemos:

* Estamos mal porque los ciudadanos hemos sido pasivos y cobardes, y porque no parece importarle a nuestros gobernantes lo que sucede en las calles, en tanto a ellos o a sus familias no les afecte. De esta manera, vivimos en un MIEDO AMBIENTE, rodeados de asesinatos y muertes.

* Claro que hay quienes piensan que nuestro problema son ciertos gobernantes, algunos del ámbito federal, otros estatales y locales, que aliados con los delincuentes -por ventajas monetarias o por temor- se “hacen de la vista gorda” para cumplir su función en calidad de cómplices.

Es una lástima que tantos esfuerzos empresariales, administrativos, educativos y de dirigencia política hayan tomado un derrotero falso, y quienes alguna vez soñamos con un México verdaderamente próspero, hoy vemos crecer la selva de la ignorancia, la falsedad y la perversidad política, y a menudo empresarial.

Multitud de ciudadanos hemos aceptado los acontecimientos pasivamente, para comentarlos en los oscuros pasillos de la sociedad, limitándonos -si acaso- a hacer alguna broma sobre ellos, mientras que, por otro lado, muchos políticos se envuelven en el lábaro de la mentira y las promesas incumplibles, sólo para amalgamar fortunas incalculables para su provecho personal.

Ése es el México ambivalente que vivimos. Nos corresponde a los mexicanos maximizar las virtudes y minimizar los defectos, para catapultar al país hacia el progreso para todos.
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Jesús Galera Lamadrid

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