El Foro de Sao Paulo o el marxismo cambia de piel

El Foro de Sao Paulo es la nueva versión del poder marxista en América.

Entre 1989 y 1990 el comunismo soviético implosionó en Europa, y desde los trópicos, en Cuba y Brasil, se desarrolló una estrategia para sobrevivir a la llegada de ese tsunami a tierras latinoamericanas.

Reunieron los dispersos, adecuaron sus planteamientos, facilitaron el tránsito de las guerrillas a grupos políticos con incidencia electoral – a veces sin el abandono total de actividades ilícitas -, afinaron agenda, izaron banderas nuevas, renovaron métodos… solo cambiaron de piel.

Algo similar aconteció también para el campo de la teología de la liberación, en el Encuentro de El Escorial, de 1992, en España; y para las organizaciones sociales con la fundación de ATTAC, en París, 1998.

Pero el FSP fue antes. Aquí, las antiguas redes subversivas financiadas por el comunismo soviético y otras organizaciones de izquierda fueron convocadas y reincorporadas en 1990 a un nuevo y exitoso nodo ideológico-político.

Una cría con dos padres: Castro y “Lula”

Según el cubano Roberto Regalado, la iniciativa de crear el FSP – surgió de una conversación entre Fidel Castro Ruz y el líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio “Lula” da Silva, durante una visita de este último a Cuba realizada poco tiempo antes -.

Esa visita quizá fue la de enero de 1989. Y la idea pudo consolidarse en el viaje de Casto a Brasil en marzo de 1990.

“Lula” y Fidel se habían conocido en 1980, en Managua, presentados por el brasileño Frei Betto y por el sacerdote Miguel D´Escoto, entonces ministro de Relaciones Exteriores del gobierno Sandinista en Nicaragua.

En su libro “Encuentros y Desencuentros de la Izquierda Latinoamericana”, Regalado señala que había una necesidad urgente de responder al proceso de implosión de la Unión Soviética – el Muro de Berlín cayó en 1989 – y de aprovechar los resultados electorales que se habían registrado en México, Brasil y Uruguay.

Aunque en todos, la izquierda perdió, hubo gran “movilización de masas” y millones de votos para el Frente Democrático Nacional, en México, en 1988; para el Frente Amplio en Uruguay y el PT en Brasil, en 1989.

Un gran bloque “rojo” continental

Roberto Regalado, que estuvo en el primer encuentro del FSP, en calidad de delegado del Partido Comunista de Cuba (PCC), subraya:

“Fue un acontecimiento histórico, porque por primera vez coincidieron, en un mismo espacio, partidos y movimientos políticos que abarcaban todo el espectro de la izquierda latinoamericana. De esta convergencia se derivaron dos hechos inéditos: uno fue la participación de todas las corrientes de orientación socialista; el otro, la yuxtaposición de éstas con corrientes socialdemócratas y con otras de carácter progresista”.

No era un logro menor. La izquierda ha sido históricamente reticente a la acción conjunta, a no ser que se viera obligada por el centro de poder soviético. Da muestra de ello “El Retrato”, un texto biográfico de Osvaldo Peralva, miembro del Partido Comunista Brasileño (PCB) y su representante en la Kominform, órgano soviético de coordinación internacional.

Había una razón coyuntural, pero de capital importancia, para agregar a “las izquierdas” y Fidel la veía con claridad: estaba a punto de quedarse sin una de sus fuentes de financiamiento, y la crisis soviética tendría consecuencias severas en la región en un momento en que partidos “progresistas” registraban avances electorales inéditos.

El gobierno de Estados Unidos ya trabajaba para formar un bloque económico continental y habían dado el primer paso con la negociación del Tratado de Libre Comercio con México. Cuba quedaría aislada y sin aliados.

Habría que buscar una salida: expandirse en el continente – con el ojo puesto en el petróleo de México, Brasil y Venezuela – para formar un gran bloque “rojo” bajo la triple bandera de la integración latinoamericana, el combate al “imperialismo” y la lucha contra el “neoliberalismo”.

Nodo articulador

La jugada magistral fue flexibilizar las posturas para agregar progresivamente al mayor número posible de fuerzas políticas de izquierda en un nodo de articulación continental. Los documentos del primer encuentro registran la asistencia de 48 organizaciones de 14 países.

Había desde comunistas, guerrilleros y terroristas hasta nacionalistas, socialcristianos y socialdemócratas, con los socialistas en el centro, como eje de gravedad.

El “Foro de Sao Paulo” no nació con ese nombre. Al principio se llamó “Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe” y se realizó del 2 al 4 de julio de 1990, en el hoy extinto Hotel Danubio, en la región central de la ciudad de Sao Paulo.

“Lula” explicó, la mañana del primer día, los objetivos: convivir, conocerse mejor, descubrir divergencias y convergencias, y “sacar conclusiones para nortear la acción de la izquierda en América Latina”.

El documento final del encuentro explica que en una nueva reunión en México buscarían “propuestas de unidad de acción consensuales para la lucha”. Eso aconteció en 1991, con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) como anfitrión. Allí fue bautizada como “Foro de Sao Paulo”.

En un discurso durante el XII encuentro del FSP, en 2005, “Lula” recordó: “Al principio las reuniones no eran fáciles, muchas veces las divergencias eran mayores que las concordancias, pero aplicamos un principio que aprendimos al iniciar nuestra militancia: si todos nos juntamos, derrotaremos a los otros”.

“Para eso creamos el Foro”

Eso es el foro: un nodo. Pero no cualquiera. Hoy articula oficialmente 121 partidos políticos de 26 países latinoamericanos. Sus afiliados gobiernan hoy 8 países, a pesar de la ola anti sistémica y anti izquierdista global.

“En 1990, cuando creamos el FSP, ninguno de nosotros imaginaba que tan solo dos décadas después llegaríamos a donde llegamos. En ese momento la izquierda sólo estaba en el poder en Cuba. Hoy gobernamos un gran número de países y, donde somos oposición, los partidos del Foro tienen una influencia creciente. Estamos mudando el rostro de América Latina”.

Quien sentenció eso fue, de nuevo, el expresidente de Brasil, Luis Inácio “Lula” da Silva en un video de apoyo a Hugo Chávez para el XVIII encuentro del FSP realizado en Caracas en 2012; estaban en su ápice y aún no afloraban los efectos de lo que ellos llaman “contraofensiva de la derecha imperialista”.

Consulté los resultados de todas las elecciones presidenciales en América Latina de 1990 a la fecha y los crucé con las listas de participantes en los encuentros anuales del Foro. Lula tenía razón. Los números no mienten.

En la impresionante ola roja que inundó el continente a partir de 1993 y que se hizo sentir con fuerza hasta 2014, vemos a miembros del FSP como protagonistas o coadyuvantes relevantes.

En los 29 años de existencia del Foro, sus integrantes ganaron 46 elecciones presidenciales: 37 estando a la cabeza y 9 apoyando alianzas. En Colombia, a pesar de haber perdido, tuvieron un inédito y envidiable desempeño electoral con Gustavo Petro en las elecciones de 2018.

En total, llevaron al poder a, o contribuyeron a ello, a “compañeros” en 16 países. No incluyó aquí ni a México -que creo es un caso aparte- ni a la pétrea Cuba, en la que ya ejercían el poder antes de 1990.

En México, Andrés Manuel López Obrador ganó la elección de 2018 con Morena – que tenía muy poco tiempo integrada al Foro – y con un amplio segmento del viejo sistema, el ala izquierda de la “familia revolucionaria”. Una corriente de su movimiento/partido, Morena, son promotores del FSP, pero hasta hoy no parecen tener influencia definitiva para que ese partido o el gobierno de López Obrador asuman su compromiso abierto con los postulados del Foro.

No contemplo tampoco las elecciones legislativas donde las organizaciones afiliadas al FSP han ganado peso expresivo en por lo menos 24 países.

En 2013, José Dirceu, uno de los fundadores del PT, dijo en entrevista a Antonio Abujamra: “todos nosotros luchamos y trabajamos duro [para llegar al poder en la región], para eso creamos el FSP, […] después, todos fueron presidentes, todos. Solo el mexicano Cuauhtémoc Cárdenas aún no”.

Entre los triunfos del Foro cuenta la llegada o manutención del poder, entre otros, del Partido Revolucionario Democrático en Panamá, del Partido de la Liberación Dominicana; del PT en Brasil, del Frente Amplio en Uruguay, de Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y de la narcodictadura que impera hoy en Venezuela.

¿De quién fue la idea de agregar a la izquierda del continente en toda su diversidad y no conformar un bloque “puro”? Una Kominform ad hoc para la región, bajo la hegemonía del PCC y el PT.

Difícil asegurarlo, pero las palabras de “Lula” en el XIX encuentro del Foro, en 2013, dan alguna luz:

“Compañeros, quiero reconocer que parte de la llegada de la izquierda al poder en América Latina se debe a la existencia de esta “cosita” llamada Foro de Sao Paulo, nació aquí, en Brasil, pero mucho se debe a los compañeros cubanos que siempre nos enseñaron a tener tolerancia con los compañeros de lucha”.
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Mochila Política 88
Año 3, Agosto 9, 2019

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