De los ocho espíritus malvados / De la tristeza (III)

Cohetes y disparos. Balacera en Cuernavaca. El video subido a redes sociales muestra la enemistad y la ira entre grupos rivales. Guerra entre comerciantes por el control de espacios públicos. ¿Quién debe responder por la seguridad en el Estado? El Gobernador. ¿Y por la paz en el municipio? El Presidente Municipal. ¿Será la Guardia Nacional garante de la armonía que deseamos?

Presenciamos en directo la disputa de sindicatos por zonas y espacios más fructíferos. ¿Así es la competencia ahora?, porque parece neoliberalismo en búsqueda salvaje de recursos económicos. ¿Competitividad por medio de balazos y muertes?. Más bien parece que vivimos de acuerdo a ley del más fuerte. ¿Y la cartilla moral?. Parece que es solamente un recurso retórico del Presidente.

Escuché en la radio el ruego del presidente municipal dirigido al gobernador, con la finalidad de trabajar en conjunto para acordar las mejores estrategias conciliadoras. ¿Se vale rogar al gobernador para trabajar juntos?, ¿rogar o exigir?

Me da la impresión de ausencia de colaboración entre los dos niveles de gobierno. No parece que haya coordinación entre el presidente municipal y el gobernador. No es sólo problema de nivel gobernador, también es problema de nivel municipal. ¿Será el momento para trabajar juntos? Ambos niveles son responsables. Pero están divididos. Qué fácil pedir la renuncia de Cuau, según solicitó otra autoridad. ¿Habrá pleito en Morena?

El caso no es menor. Es una muestra más del espíritu malvado de la tristeza. El encono y la ira terminan finalmente cediendo terreno a favor del desánimo y la desmoralización. Dos vidas perdidas y dos futuros volcados en el bote de basura. Familias, parientes, amigos y compañeros que sufrirán irremediablemente la herida.

La tristeza humana es una realidad tan impactante en los diversos ámbitos de la vida que, si fuera posible suprimirla al instante por un solo día en todo el mundo, encontraríamos seres humanos expresivos, llenos de sentido, de buen humor, optimistas, comunicativos, solidarios y justos, y sin apremios de ningún tipo puesto que no se valoraría como disconveniente ninguna situación particular.

Los eventos que relaté al inicio no pueden causar alegría. Son más bien manantial de tristeza que acorrala la vida diaria de quienes queremos vivir en paz, tranquilidad y orden. Son acontecimientos brutales que responden a niveles increíbles de conflagración, ante los cuales la vida sagrada del ser humano se vuelve trueque para terminar de raíz con el competidor.

La literatura emocional de las últimas décadas comprueba el gran número de publicaciones que tratan el tema de la tristeza en el conjunto de la Inteligencia Emocional –frase acuñada por el marketing moderno– para referirse a la importancia de las emociones o pasiones en el desarrollo de la persona y como punto de partida para vigorizar el trabajo de equipo en la empresa, enfrentar retos con optimismo, ser más eficaces, y emprendedores.

Todos deseamos un mejor país, no cabe duda. El desafío no se resuelve con el diseño de mejores estructuras, ni con la cuantía de inversiones en dólares, ni con más oportunidades de negocio. El reto se resuelve con la educación de calidad orientada a la mejora integral de la persona en su dimensión trascedente.
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Rubén Elizondo Sánchez

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