El valor de las virtudes humanas. Caballerosidad

22.- Caballerosidad

En realidad, la Caballerosidad no es en sí una sola virtud, sino el reflejo de una serie de virtudes que la persona practica en conjunto y simultáneamente, tales como la nobleza, la compasión, la valentía, la delicadeza, la decencia, el respeto, la compasión, la generosidad, etc.

La Caballerosidad es propia de los Varones, pero su máxima expresión se alcanza con el buen trato a las Damas. Por esta razón, es que hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, quiero reconocer en este espacio a esa mitad de la humanidad que ha forjado este mundo.

La sagrada misión de Mujer

En la ciencia militar se establece que: la mejor estrategia para acabar con dos enemigos, uno más fuerte que el otro, lo prudente es atacar por separado, primero se atacará con todas las fuerzas y recursos disponibles al más fuerte, y una vez derrotado éste, se puede atacar al débil, que probablemente se rinda sin luchar.

En la tradición Judeo-Cristiana, la Biblia relata la creación del mundo en su primer libro, el Génesis. En los dos primeros capítulos, Dios va creando de la nada todo un Paraíso con Adán y Eva en él. El capítulo tercero narra la tentación y desobediencia a Dios de nuestros primeros padres y su consecuente salida del Paraíso.

Lo interesante de la narración es que, aplicando la estrategia militar descrita anteriormente, es el mismo diablo, con toda su astucia y en persona, el que hace caer en tentación a la mujer; pero, para hacer caer en tentación al hombre, sólo se necesitó la invitación de una simple pecadora (en ese momento Eva ya era una pecadora).

Es así como desde el principio se da el reconocimiento a la superioridad humana de la mujer, por lo cual, ella es el fundamento de la familia y del desarrollo humano.

Aun cuando son muchos los relatos bíblicos que señalan la importancia y fortaleza de la mujer, quisiera sólo citar una escena más: “la muerte de Jesús”. En casi todos los templos católicos se encuentran representadas las 14 estaciones del “Vía Crucis”, y quiero enfocar la atención en la Estación XII: A los pies de la cruz, las únicas valientes personas que acompañan a la víctima del opresor, al mártir del amor, la verdad y la justicia, son las mujeres y los jóvenes (Juan 19, 25-27).

Esta escena es el terror de los tiranos y opresores; podrán torturar y aun asesinar al justo, pero esto no atemoriza a las mujeres y a los jóvenes; y están ahí al pie del cañón (como decimos los mexicanos).

Desde la Época de las Cavernas hasta la Revolución Industrial, la actividad de la mujer en la sociedad, la economía y la política fue reducida, debido básicamente a su menor fortaleza física; es un hecho que los récords deportivos son mejores los de los hombres que los de las mujeres. Sin embargo, la tecnología ha estado igualando las oportunidades entre hombres y mujeres. Inclusive, para las actividades militares, ya no es necesario blandir una pesadísima espada, sino solamente jalar un pequeño gatillo o pulsar un insignificante botón.

Claramente se puede apreciar que una sociedad es más civilizada cuanto más oportunidades iguales tienen los hombres y las mujeres, porque la capacidad intelectual es la misma en los dos sexos; y a mayor tecnología, a mayor desarrollo, más participación de las mujeres en la toma de decisiones.

Pero, afortunadamente, la mujer tiene inserto en sus genes esa necesidad de agradar, y en todas las actividades sociales, económicas y políticas donde participa, se esfuerza más que el hombre.

La mujer, desde la actividad menos reconocida, como es la administración del hogar, hasta la figura pública, siempre procura que su imagen sea agradable, y es así que la humilde ama de casa que lleva a sus pequeños a la escuela o va de compras al mercado, la podemos ver bien peinada, con aretes sencillos, algún collar, con ropa limpia, es decir, bien presentada.

Para los hombres la presentación es más sencilla: camisa y pantalón limpios, bien peinado (sí es calvo ni eso), zapatos medianamente lustrados y a veces rasurado, ya que la moda es con barba de 2 o 3 días. Para los que trabajan en lugares que requieren traje y corbata, simplemente con cambiar el color de la camisa y/o la corbata de un día para otro, se ve bien.

Pero para la mujer es diferente: además de atender la administración del hogar, las mujeres empiezan sus actividades más temprano para lograr bien su arreglo personal (peinado, maquillaje, aretes, collar, vestido y calzado), y luego se van a trabajar. Cuando la actividad es más pública (la observa más gente), es mayor el tiempo que dedican a su presentación. Locutoras y conductoras de televisión van excelentemente presentadas y además trabajan al parejo de los hombres.

No cabe duda que la mujer quiere y respeta más que el hombre su lugar de trabajo, dando mayor prestigio a las instituciones. Esto se aprecia en las Cámaras del Congreso de la Unión. Las senadoras y diputadas que tenemos en México asisten a las sesiones perfectamente bien peinadas, discreta pero excelentemente maquilladas y enjoyadas, muy bien vestidas, calzadas y con bolsa.

En este día que se reconoce internacionalmente la participación de la Mujer en la sociedad, la economía y la política, quiero felicitar por su gran labor a esa mitad de la humanidad por cumplir cabalmente su sagrada misión de embellecer y engrandecer la raza humana.

Antes de terminar, quisiera expresar mi profundo desprecio, gran asco y repulsión al fundamentalismo islámico, que considera que la mujer vale menos que tres pulgosos camellos en el corral.

¿Quieres saber de las virtudes que hemos comentado? Aquí las tienes

 

Longanimidad

 Optimismo

Castidad

Magnanimidad

Humildad

Perseverancia

 Constancia

Sencillez

Ahorro

Honestidad

Pudor

Lealtad

Fidelidad

Honradez

Sobriedad

Fortaleza

Amor

Orden

Templanza

Justicia

Prudencia

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